Desde el Corazón de las Organizaciones

Zahanorias

Recientemente concurrí a una reunión vinculada con retención de talento. Más allá de discutir sobre el término “retención”, que me resulta algo controvertido, me resultó curiosa una afirmación realizada por un representante de una empresa “top”: “Lo que tratamos es que esos jóvenes nos den su milla extra”. No era la primera vez que la escuchaba, pero la convicción con la que fue pronunciada era llamativa.
Días después, leí alguna declaración de una ejecutiva de Recursos Humanos que también hacía referencia a la dichosa “milla extra”.

Me asaltó un pensamiento: ¿Por qué queremos obtener la milla extra?

Si bien interpreto que la intención es la de querer que las personas se superen, la expresión, empleada en relación al sistema de beneficios, me resultó demasiado a “la zanahoria y el burro”.

Personalmente, opino que las organizaciones bien harían en procurar que las personas hagamos el recorrido que mejor nos sale, que intentemos nuevas rutas pero… no que sigamos funcionando cuando se acaba la nafta. La tan mentada expresión me suena a “exprimir hasta la última gota” de las personas.

Creo que no es poco habitual que las organizaciones intenten maximizar el aporte de las personas por la menor retribución posible. En esa línea de pensamiento, la expresión me resulta al menos complicada.

Hay una extensísima literatura respecto a esquemas de motivación que aluden particularmente a la “milla extra”. Para ser honesta, la he revisado muy superficialmente (prometo dar una vuelta de tuerca un poco más académica sobre este punto). Así que lo que viene está originado en (mi) sentido común y vivencias personales.

Si quisiéramos que las personas dieran un esfuerzo extra, la retribución que las organizaciones otorgan también debiera serlo. Ya sea un esquema de  incentivos extrínsecos (ej: monetario) o intrínsecos (ej: formación, clima de trabajo), debiera pensarse en un esquema extraordinario si se desearan un rendimiento ídem. Y aquí me encuentro con un problema: ¿será una carrera sin fin? Otro problema: ¿qué pasa con la salud de las personas que repercute indudablemente en la salud organizacional?

Voy a dar un par de ejemplos, el tema me preocupa.

Resultan frecuentes en empresas de servicios o producción de 24 x 365 (como les gusta mencionarlo a sus integrantes) la existencia de turnos de diversa índole. Los turnos especiales son compensados a primera vista razonablemente. Sin embargo, con el paso del tiempo, en los horarios más extraños, que impiden que las personas realicen una vida personal más o menos sensata, comienzan a apreciarse dificultades en la esfera familiar y en los  proyectos personales de las personas. A la larga, se aprecia la necesidad de reubicar a los “casos” extremos. Podría pensarse que la solución está en el re-diseño del esquema de turnos. Pero no es tan fácil, colegas. La mayoría de los integrantes de los equipos no están de acuerdo porque conllevaría la disminución de la compensación dada por esos horarios “locos”. Una situación verdaderamente dilemática. También pensemos en empresas de servicios profesionales, cuyos integrantes frecuentemente entrevisto como postulantes: el sinnúmero de horas que trabajan parece desde su imagen, estar compensada por la “chapa” curricular que otorga estar en esa consultoría o por el aprendizaje que obtienen (¡pocas veces por la compensación económica!). Obviamente, están en un proceso de búsqueda porque ese esquema ya no les cierra…

Como siempre, la solución a este dilema me parece hallarlo en la palabra mágica que tantas veces surge como respuesta a los intríngulis más espesos de la gestión de recursos humanos: EQUILIBRIO. La carrera de los incentivos debe tener un coto puesto por la salud de las personas en su inserción en las organizaciones, de modo tal que puedan seguir desarrollando una vida personal (y acá va nuevamente…) SALUDABLE. A la larga –y no tanto- este criterio tiene claro retorno positivo para las organizaciones.

Comentarios en: "La Milla Extra: ¿Un recorrido demasiado largo?" (4)

  1. Muy bien pensado y muy bien expresado!

  2. Karina, ¿podrías pasar data sobre la “literatura” que mencionás? Gracias!

    • Ruth, desde donde estoy, me veo un poco complicada en término de conexiones. Pero no quería dejar de comentarte lo siguiente. Si buscás en la base de datos Ebsco, especificás publicaciones académicas arbitradas en las que aparezca la expresión “extra mile” en el abstract, surgen 79 hallazgos. Si buscás publicaciones en las que esté la citada expresión en el título, hablamos de 73. Sin ir más lejos, también podés hacer el ejercicio de “atacar” por el Google Scholars y sucede lo mismo. A mi regreso, te paso data más precisa. Un beso.

  3. Daniela Vitale dijo:

    Es cierto, a veces los términos son “poco felices” y no parecen apuntar a un buen balance trabajo-calidad de vida…. de todos modos creo que la nueva generación de muchachos y muchachas tienen caractertísitcas que contrarrestan esta idea, con lo cual me parece que en parte el equilibrio hasta puede llegar a darse con mayor facilidad que en otras épocas no?. Muy buen tema para la reflexión!

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